domingo, 31 de mayo de 2020

Estados Unidos - Incendios y edificios destruidos: las protestas dejan un panorama desolador en las calles de Mineápolis

La policía de Mineápolis ha cargado contra manifestantes y periodistas tras saltarse el toque de queda Los disturbios por la muerte de han extendido grandes ciudades como Nueva York y Washington


Las protestas en Mineápolis por la muerte del afroamericano George Floyd se han extendido por Mineápolis por quinto día consecutivo, dejando numerosos incidentes y enfrentamientos entre la policía y los manifestantes hasta bien entrada la madrugada, a pesar de haberse declarado el toque de queda el viernes.
En las calles, se escuchan petardos y gritos. Tras ello, la policía y la Guardia Nacional han cargado con dureza contra los manifestantes, incluso contra los periodistas que cubrían las protestas a los que han desalojado con amenazas de detención, pese a haberse identificado previamente como informadores.
Después de los llamamientos de las autoridades a quedarse en casa y evitar actos violentos, muchos ciudadanos han decidido contener esta protesta y no se han sumado a los disturbios, tras la enorme destrucción de edificios de la noche anterior que ha dejado un paisaje bélico en muchos barrios de Mineápolis.
Por la mañana, algunos de esos ciudadanos han salido a las calles armados, en esta ocasión, de herramientas y escobas y se han dedicado a desescombrar y perimetral algunos de estos edificios arrasados que, después de 24 horas de ser incendiados, siguen ardiendo y dejan un paisaje desolador.  De madrugada, aunque se ha calmado un poco la situación, los helicópteros policiales han seguido sobrevolando la ciudad y se mantiene una enorme tensión.

Toque de queda en decenas de ciudades

Las protestas se han extendido también por numerosas ciudades de Estados Unidos. En buena parte de ellas, se han registrado incidentes y enfrentamientos entre manifestantes y policías, imponiéndose el toque de queda. Además, centenares de personas han sido detenidas en las distintas marchas, algunas reprimidas con violencia.
En Washington, se ha establecido un perímetro especial en torno a la Casa Blanca, ante una concentración de manifestantes que protestaba no solo por la muerte de Floyd, sino por los tuits del presidente Donald Trump en los que pide mano dura contra los manifestantes. En medio de las protestas se ha registrado, también, un incendio en un histórico hotel cercano a la Casa Blanca.
Mientras en Nueva York, se ha vivido una imagen muy significativa. Hace días retratábamos la estampa de Times Square, completamente desierto por el coronavirus, con apenas una decena de viandantes. Ahora, sin embargo, la emblemática plaza ha vuelto a ser ocupada por los manifestantes, pero estos han sido desalojados con dureza por la policía.

Tomado de: noticias <
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jueves, 7 de mayo de 2020

El Holocausto olvidado de Stalin: la horrible muerte de 4 millones de personas

Un nuevo libro de la Premio Pulitzer Anne Applebaum muestra con todo detalle qué ocurrió durante la gran hambruna provocada al final del primer plan quinquenal soviético
Niños durmiendo en la calle en Ucrania. (Cordon Press)

Durante décadas, la Unión Soviética negó que hubiese ocurrido, ni siquiera después de que Robert Conquest publicase a mediados de los ochenta 'The Harvest of Sorrow', en el que detallaba las hambrunas a las que abocó el proceso de colectivización soviético. Hoy en día sigue siendo un episodio en disputa histórica, relativizado por los rusos y reivindicado por los ucranianos como una de sus grandes tragedias nacionales. Hablamos del 'holodomor' (literalmente, “muerte por hambruna”) que tuvo lugar entre 1932 y 1933 en la República Soviética de Ucrania y que causó millones de muertos.

¿Cuántos, exactamente? La dificultad de fijar una cifra exacta ha provocado que esta oscilase entre el millón y los 10 millones, pero la mayor parte de historiadores coinciden hoy con las estimaciones de la historiadora Anne Applebaum en 'Red Famine' (Doubleday), cuyo inequívoco subtítulo es “La guerra de Stalin contra Ucrania”: alrededor de cuatro millones de personas murieron de hambre en apenas dos años. Es probablemente el trabajo definitivo sobre uno de los capítulos más trágicos de la historia europea, que aunque afectó a otras regiones de la URSS, fue especialmente dañina en Ucrania.
Había niños hinchados por el hambre, familias obligadas a alimentarse de hierba o cadáveres a la intemperie en las calles de Odessa
“La desastrosa decisión de la Unión Soviética de forzar a los campesinos a renunciar a sus tierras y a unirse a las granjas colectivas; el desahucio de los 'kulaks', los campesinos ricos, de sus hogares; el caos que siguió; todas estas políticas, en última instancia responsabilidad de Josef Stalin, Secretario General del Partido Comunista Soviético, habían conducido al país al límite del hambre”, señala la historiadora en la introducción del libro. Todo comenzó, paradójicamente, después de un año relativamente bueno para la cosecha ucraniana, el de 1931. A los ojos de la URSS, demasiado bueno, así que obligó a la región a contribuir con el 42% de su producción de cereales.

Fotografía de la exposición 'Golodomor' celebrada en Kiev. (Cordon Press/ ITAR-TASS / Vladimir Sindeyev)

Hacía apenas cuatro años que se había puesto en marcha el primer plan quinquenal, cuyo objetivo era levantar la industria pesada de la URSS a partir de una importante reforma agraria. La contribución forzada de Ucrania fue el inicio de un importante conflicto entre los kulaks, pero también otros granjeros que eran considerados como “enemigos de clase”, y los líderes soviéticos, con Stalin a la cabeza, que se manifestó en una brutal campaña para requisar los alimentos que los ucranianos estaban escondiendo, pero que eran su única forma de subsistencia.

El horror en las calles

En apenas unos meses, a comienzos de la primavera de 1932, los campesinos ucranianos comenzaban a morir de hambre. Algunos documentos encontrados por Applebaum hablan de niños hinchados por la falta de alimento, de familias obligadas a alimentarse de la hierba, de migraciones masivas para encontrar algo que echarse a la boca y de cadáveres a la intemperie en las calles de Odessa porque nadie tenía fuerzas para enterrarlos. “Nosotros, los trabajadores de las granjas colectivas, no hemos comido una rebanada de pan desde el 1 de enero”, se quejaba un granjero en una carta destinada al Kremlin.
“El Partido, el Estado y sus órganos de la policía política están infestados de agentes nacionalistas y espías polacos”, escribió Stalin
La situación no mejoró durante el verano, pero muchos esperaban aún una respuesta por parte del régimen que evitase una situación aún peor. Esta no solo no llegó, sino que las decisiones de Stalin agravaron aún más la situación de millones de ucranianos. Se aprobó la conocida como ley de las tres espigas, que imponía penas durísimas en el gulag para aquellos que robasen cualquier propiedad estatal, lo que en la práctica incluía a aquellos que reservaban un poco de comida para el consumo personal. Los condenados por esta norma pudieron llegar a los 125.000.

La siguiente decisión fue endurecer aún más las expropiaciones de alimentos por parte del ejército soviético. En otoño llegaron dos comisiones a Ucrania para acelerar este proceso. El propio Stalin había dejado por escrito en una carta que “hoy en día, la principal cuestión es Ucrania, ya que el Partido, el Estado y los órganos de la policía política de la república están infestados de agentes nacionalistas y espías polacos, por lo que corremos el riesgo de perder Ucrania, una Ucrania que es necesario transformar en una fortaleza bolchevique”. Así pues, las decisiones estalinistas estaban encaminadas a eliminar a esos enemigos nacionalistas y burgueses que acechaban en cada rincón, una paranoia agudizada por el suicidio de su mujer, Nadezhda Alilúyeva, en noviembre de 1932.

Cartel conmemorativo del Holodomor de Leonid Denysenko.

Las cuotas de producción de alimentos se multiplicaron hasta ser imposibles de satisfacer, y las imágenes dantescas abundaban. En su libro, Applebaum detalla escenas como la de una niña hambrienta que, mendigando en una panadería soviética, muere después de recibir un golpe del tendero mientras este grita “¡vete a trabajar!”. También la historia de unos padres internados en un gulag después de haber cocinado y comido a sus hijos muertos. Los militares retiraban los cadáveres de las calles para evitar el canibalismo. Aunque en la primavera de 1933 Stalin relajó la presión sobre Ucrania, eso no impidió que muriesen millones de personas. Entre ellas, multitud de intelectuales que fueron enviados a campos de concentración durante los últimos meses de la hambruna: todo aquel relacionado con la República Popular Ucraniana era sospechoso.

Disputa historiográfica

“La historia de la hambruna de 1932-1933 no se mostró”, recuerda la autora, premio Pulitzer por 'Gulag' (Debate). “En su lugar, entre 1933 y 1991 la URSS simplemente se negó a reconocer que se hubiese producido ninguna hambruna”. La destrucción de archivos y la manipulación de los datos existentes han sido un gran hándicap a la hora de determinar exactamente el número de víctimas, y tan solo después de la caída del bloque soviético se pudo analizar lo ocurrido a partir de sus fuentes primarias, especialmente las recopiladas por el Instituto Ucraniano de Recuerdo Nacional.
La hambruna juega un papel importante en la discusión entre Rusia y Ucrania sobre su identidad, su relación y su experiencia compartida
La gran pregunta relacionada con el holodomor es si esta hambruna fue programada y causada de manera deliberada por Stalin, como una espantosa expresión de su odio a Ucrania y su movimiento nacionalista, o si las cifras se deben a una desafortunada coincidencia de infortunios, desde las malas cosechas en el invierno de 1932 unido al sabotaje por parte de los kuláks, los principales chivos expiatorios para la rusa soviética. Applebaum señala directamente las decisiones políticas de Stalin como principal causa de los millones de muertes por hambre.

En la crítica del libro publicada en 'The Guardian', Sheila Fitzpatrick, autora de 'Los campesinos de Stalin', que aborda el mismo tema, recuerda que desde su punto de vista “Stalin no quería matar a millones de personas (una decisión con obvias consecuencias económicas negativas), sino más bien conseguir todo el grano que pudiese de ellas; el problema es que nadie sabía cuánto era posible obtener sin matarlas de hambre y arruinar la siguiente cosecha”. La escritora recuerda que el holodomor quedó tan olvidado durante el comunismo como fue utilizado posteriormente por el nacionalismo ucraniano como mito fundacional de su nuevo Estado.

Tomado de: elconfidencial

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jueves, 26 de marzo de 2020

Apremiante (Francisco Álvarez Hidalgo)



3698 - Apremiante

Siga el amor su curso, sin premura,

río perseverando en su viaje,

definido, no más, por el paisaje

que atraviesa, de cuna a sepultura.


El entorno decide su estructura,

su ritmo y expansión, y el engranaje

a que dos se someten, ya en salvaje

o en delicada acción; y así perdura.


Cada apremio de amante es nuevo paso

que el otro da hacia atrás, con el fracaso

acechando a la vuelta del recodo.


Encúmbrese tu espíritu sin prisa,

con alas, no de viento, mas de brisa,

que suavidad y tiempo ganan todo.



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lunes, 23 de marzo de 2020

Imsomnio - Erótica (Francisco Álvarez Hidalgo)

Brevería 445
Las luces del crepúsculo engalanan
la desnudez serena de los senos,
y son mis ojos, de tus formas llenos,
manos fantásticas que la profanan.
327 - Llanto
Almas de acero no saben llorar:
Alzan, hunden, embisten o critican;
lágrimas que no asfixian, purifican;
no las reprimas, déjalas rodar.

Son las sonrisas notas del cantar
de la vida, campanas que repican;
pero el llanto es silencio, en él se explican
soledades, tristezas, y pesar.

Tiene el dolor más hondas las raíces
que el júbilo, y así los infelices
sienten con más severa intensidad.

Si sentir es vivir, quien se enamora,
que tanto más, cuanto más ama, llora,
será quien tenga vida de verdad.
Fuente del texto: poesiadelmomento
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lunes, 9 de marzo de 2020

Confesión II (Antonio Guerrero)



Aquel invierno gris caí al abismo:
Me empujó con un beso tu hermosura.
Por más que me llamé a la compostura
no pude detener el cataclismo.

Fue más fuerte que yo el magnetismo
de tu cuerpo de agua fresca y pura.
Nunca sentí la sed con tal locura.
Nunca anduve tan ciego de mí mismo.

Hoy el recuerdo, resistente noria,
repite con afán hasta el delirio
vestigios turbios de esa breve edad.

El beso aquel irrumpe en mi memoria
como fuego de piel, llama de lirio,
y comienza a incendiar mi soledad.


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miércoles, 4 de marzo de 2020

14 Curso de Photoshop – Enfoque para impresión con Photoshop

original
En esta entrega del curso de Photoshop para fotógrafos se explica cómo hacer el enfoque para impresión con Photoshop, un paso esencial para conseguir copias fotográficas de buena calidad, tanto cuando enviamos las fotos al laboratorio como cuando las imprimimos en casa.

Aunque en la fase de revelado RAW se realiza un enfoque previo, que ya explicamos en la segunda clase de este curso, eso no sustituye el enfoque final o enfoque de salida que debe hacerse cuando la foto ya está lista para ser impresa.

Aunque hay varios métodos posibles par realizar el enfoque final para la impresión, en este tutorial de Photoshop se muestra una fórmula de enfoque ideada en su día por Bruce Frase que combina la máscara de enfoque y el filtro de paso alto, así como determinados modos de fusión.

En este tutorial de Photoshop se explica también cómo automatizar el proceso haciendo una acción para el enfoque de impresión, de manera que posteriormente el enfoque es tan sencillo como darle a un botón.



¿Tengo que enfocar los retratos?


Me estáis mandando algunas consultas sobre si conviene hacer este enfoque para retratos. La pregunta viene motivada por una sabia inquietud pues un enfoque excesivo podría resaltar los defectos de la piel.


Hay una respuesta para esa pregunta que consiste en aplicar una máscara para hacer un enfoque selectivo. No es difícil y podéis encontrar un tutorial que hice sobre esto hace tiempo en este enlace:
Tutorial: Enfoque selectivo, cuando la suavidad cuenta



Fuente del texto: fotografodigital 

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14_BIS - Tutorial: Enfoque selectivo, cuando la suavidad cuenta



El enfoque de un fotografía antes de imprimirla o prepararla para su visionado en pantalla, es un paso obligatorio. No se trata de enfocar fotografías que no lo estaban sino de subsanar el ligero desenfoque con el que los sensores captan la imagen fotográfica.

El proceso es bien sencillo cuando hablamos de paisajes, escenas de ciudad o bodegones. Simplemente hay que tantear con los valores de la herramienta Máscara de enfoque y encontrar el que mejor se adapta a nuestro gusto (siempre visionando los resultados al 50 o al 100% pero no a otros valores intermedios).

Sin embargo, cuando fotografiamos retratos y les damos un tratamiento de belleza (suavizado de la piel), el enfoque general puede llegar a destruir o mermar el efecto de nuestro suavizado laboriosamente conseguido. Para que esto no pase, hay que recurrir al enfoque selectivo que se encargará de enfocar bordes y partes de la imagen con contraste sin tocar las superficies planas y suaves (la piel en el caso de los retratos).

En el siguiente vídeo se puede ver el proceso paso a paso:


A modo de resumen, los pasos seguidos en el tutorial de Photoshop son los siguientes:

  1. Duplicar la imagen (Imagen>Duplicar)
  2. Pasar la copia a Lab Color (Imagen>Modo>LAB color)
  3. Seleccionar el canal luminosidad y convertir a Escala de grises (Imagen>Modo>Escala de grises)
  4. Aplicar canales (Ctrl L) y contrastar un poco
  5. Hallar Bordes (Filtro>Estilizar>Hallar bordes)
  6. Invertir la imagen (CTrl i)
  7. Aplicar niveles (Ctrl L) y contrastar un poco
  8. Retocar la máscara por zonas si se considera necesario (blanco enfoca, negro oculta)
  9. Ir a la imagen original
  10. Cargar selección (Selección>cargar) se nos ofrecerá por defecto la imagen duplicada que acabamos de crear.
  11. Ocultar la selección (Ctrl h) y enfocar al gusto (Filtro>Enfocar>Máscara de enfoque)

En la siguiente imagen se puede ver el antes y después de la aplicación del filtro de enfoque de forma selectiva. Se puede apreciar que en la imagen de la derecha mientras que ha aumentado el enfoque de pestañas, pelo, etc. la piel sigue exactamente igual, no ha sido tocada por el filtro.
Original

Terminada con Photoshop

Fuente del texto: fotografodigital 

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13 Curso de Photoshop - Añadir marcas de agua con Photoshop



A la hora de subir sus fotografías a Internet, a muchos fotógrafos les gusta añadir marcas de agua con Photoshop que sirve, simultáneamente, para dar a conocer su nombre y proteger la fotografía de usos no autorizados.

Una marca de agua, idealmente, debe ser lo suficientemente sutil como para no estropear la contemplación de la fotografía sobre la que se plasma y, al mismo tiempo, permitir que se vea claramente la firma que contiene.

Con Photoshop podemos añadir marcas de agua a nuestras fotografías de una en una pero es un trabajo un poco tedioso, especialmente, si decidimos añadir la marca de agua no una imagen individual sino una colección con decenas o cientos de ellas. Si eso es lo que necesitamos hacer, lo lógico es recurrir a una acción de Photoshop que realice el trabajo por nosotros sin que tengamos que perder nuestro tiempo.

En el tutorial de Photoshop que viene a continuación se enseña a crear un proceso mediante el que podemos añadir marcas de agua de forma automática y hacer que éstas tengan el mismo tamaño independientemente de las dimensiones y la orientación de la fotografía en la que la plasmamos.




La forma de conseguir esto es mediante la creación de dos acciones de Photoshop, una para fotografías horizontales y otra para las verticales, más una tercera acción condicional que aplica automáticamente una u otra en función de la orientación que detecta en la imagen. Todo ello sin que el fotógrafo tenga que intervenir.

Para que todo esto se pueda aplicar a decenas o cientos de imágenes, usamos una herramienta de Photoshop muy potente: el Procesador de imágenes que es capaz de aplicar las acciones a directorios completos y sacar copias con marca de agua en el formato y tamaño que deseemos.

Fuente del texto: fotografodigital 

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domingo, 1 de marzo de 2020

El amante - Marguerite Duras


En 1984 la escritora francesa Marguerite Duras obtuvo un inesperado éxito -y el premio Goncourt- con un breve libro, El amante, escrito tan solo en cuatro meses e inspirado en una serie de fotografías familiares de su adolescencia y juventud. Dueña de un estilo pulcro y preciso, la obra pasó como una novela autobiográfica, aunque bien pudiera ser una autobiografía a secas si en su momento la autora hubiera aclarado lo que había de realidad y de ficción en las páginas recién publicadas.

Se cuidó muy bien de revelar nada en este aspecto, sobre todo por la escabrosa temática que recogía la obra: la relación sexual entre una niña de 14 años y un joven de 26 en la Indochina de entreguerras.

Sin duda esa niña era la propia Marguerite Duras, y el muchacho con el que se inició en el sexo se trataba del hijo de un millonario chino que también existió en la realidad, y cuya muerte, en 1990, propició que la escritora volviera sobre este mismo texto para rehacerlo de un modo más literario y cinematográfico bajo el título El amante de la China del Norte, y de camino protestar contra el guion adaptado que estaba escribiendo Jean-Jacques Annaud sobre la novela original.
Lo cierto es que quien haya visto la película se ha perdido la esencia de esta exquisita novela. El erotismo que destilan sus páginas no se basa en la descripción de escenas sexuales –en este sentido, solo hay un párrafo en toda la novela- sino en el ambiente corrupto, opresivo y enfermizo en el que se desarrolló la infancia y adolescencia de la escritora.
Esa niña que fue Marguerite Duras escogió el sexo como una válvula de escape frente a los problemas familiares que sufría en su casa. A su padre apenas lo conoció y su madre era una mujer inestable, desquiciada, agotada mentalmente, unida a su hijo mayor por un descomunal complejo de Edipo que la incapacitaba para tomar cualquier decisión que no fuera complacer a éste en todos sus vicios y caprichos.
En estas circunstancias, la relación de la madre con sus otros dos hijos –la adolescente y su hermano menor, hijo adoptado- no es que fuera problemática: era más bien desesperante. La niña tenía pocas salidas más que soñar en un mundo sin la pesada herencia familiar y alimentar los deseos de convertirse en una mujer adulta, independiente, cosa que hizo vistiéndose con la ropa y los zapatos más escandalosos de su madre.
De esta forma llama la atención de un joven que asiste todas las mañanas desde su limusina a la entrada de ella en el colegio hasta que un día decide llamarla para que entre en el vehículo y posteriormente la lleva a un apartamento donde la desvirga, dando comienzo a una extraña serie de encuentros eróticos.
La relación entre el poder y el sexo siempre ha sido fascinante. En esta novela el poder de la madre (o su falta de poder, si se quiere, ya que lo delega en su hijo mayor) se contrapone al poder del joven millonario, que por otro lado tampoco lo ostenta, ya que está en manos de su padre y de las convenciones culturales de la época que hacían imposible la unión de un chino con una mujer de raza blanca, aparte de la odiosa desigualdad económica entre la pareja.
¿Qué es lo que hace diferente a esta novela erótica? La atmósfera malsana en la que se desenvuelve. Cada encuentro sexual entre los jóvenes es una especie de burbuja irreal y a la vez salvífica que los redime de la miseria moral que sufren en su vida diaria. Nótese que la relación de un adulto con una niña debería ser el motivo escandaloso desde el punto de vista de la moralidad y, sin embargo, las condiciones en las que se desarrolla la convierten en lo único digno de esta historia.
En este aspecto colabora decididamente la prosa delicada, poética y rigurosa de Marguerite Duras: hay una pureza en las intenciones de los jóvenes, una inocencia en la conducta de la niña, que transforma ese sexo furtivo en un acto de santidad laica. En medio del dolor, de la muerte, del miedo, de la corrupción del dinero, incluso del incesto, el sexo entre estos dos seres marginados se muestra como una especie de forma inmaculada de supervivencia.
En aquel año de 1984, Marguerite Duras acababa de salir de una brutal cura de desintoxicación alcohólica. Su mirada sobre aquella niña que fue, sobre esa historia no superada de su infancia, es de una virginidad apabullante. Es imposible imaginar insanas intenciones en el joven millonario que cada día va a esperar a su amante a la salida del colegio y, sin embargo, una vez cerrado el libro, fuera de la influencia hipnotizadora de la prosa de la escritora francesa, cabe la duda acerca de la belleza de esa relación.
Tal vez por eso Marguerite Duras rehusó incluir escenas explícitas de sexo en los encuentros de los amantes: hubiera sido como manchar la podredumbre que representa todo el resto de la novela, y este tal vez fue el mayor error que cometió Jean-Jacques Annaud en su película: el sexo es sucio cuando la mente de quien lo piensa o lo contempla está infestada de prejuicios.
El director francés quiso recuperar la hermosura del texto convirtiendo la relación en una historia de amor imposible, desesperante, derrotada de antemano por las circunstancias; es decir, en una trama convencional. Aunque hay momentos en que puede deducirse algo de ello, en la novela este cariz de la historia apenas queda vislumbrado, y en todo caso siempre por parte del joven chino, al que espera un matrimonio de conveniencia concertado por sus padres y que, en determinados momentos, se ve atacado por ese conflicto entre la vida y la muerte, tan presente en la novela.
Pero afortunadamente no hay esa pasión desesperada en el libro, esa urgencia del encuentro entre dos cuerpos. La pareja se acuesta dentro de una rutina perfecta que da brillo a sus vidas. Suponemos que saben que aquello tendrá su fin, pero la escritora no se recrea en ello, dando tan solo sabias pinceladas de cómo afecta el riguroso futuro a los protagonistas, sobre todo a través de frases cortas y sobrecogedoras pausas. Ellos mantienen la dignidad de sus mentes a través de sus cuerpos, toman el sexo como algo bello, liberador, vitalista, percepción que se incrementa con la sensualidad y los silencios con los que está escrita esta magnífica obra.
El amante. Marguerite Duras. Tusquets.

Fuente del texto: cicutadry 

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