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martes, 7 de enero de 2020

La gesta que cambió el mundo

La primera vuelta al mundo comenzada por Fernando de Magallanes y finalizada por Juan Sebastián de Elcano cumple quinientos años. España y Portugal conmemoran esta gesta que cambió el mundo y la historia

El mundo en dos manos

La gesta no surgió por casualidad, la aventurera Portugal y la poderosa Castilla, compitieron y colaboraron por llevarla a cabo.

La circunnavegación del mundo, llevada a cabo entre 1519 y 1522, tiene unos antecedentes esenciales que prefijan el desarrollo de los acontecimientos a lo largo del siglo XV. En primer lugar Portugal consuma la reconquista a los musulmanes a mediados del siglo XIII, aunque continúan los conflictos con la monarquía castellana. En el siglo XIV sufre un radical empobrecimiento y despoblación a causa de las epidemias de peste y la monarquía portuguesa se lanza al exterior para conseguir ingresos e influencia internacional apoyada en su maestría en la navegación en un país volcado al mar con 1.700 km de costa.

El primer hito de la expansión portuguesa es la conquista de Ceuta en 1415, el objetivo era África y navegan y exploran la costa occidental del continente negro llegando a descubrir Madeira, Santo Tomé y Príncipe, Cabo Verde, Angola y la Guinea llegando hasta descubrir el paso al Océano Índico en el Cabo de Buena Esperanza, en la actual Suráfrica, a cargo de Bartolomé Días en 1488. Diez años después Vasco de Gama supera el Cabo de Buena Esperanza y llega hasta la India. Con el tiempo llegarían hasta China y Japón y sobre todo las islas indonesias de las Molucas donde se cultivaban las preciadas especias.

Y es que en el fondo de todo estaban las especias y su tráfico. Con la caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453, el imperio otomano bloquea las rutas de comercio que viene de Asia y amenaza a Europa occidental. Este es el punto de partida de la expansión portuguesa por África, el Índico y Asia, además el Mediterráneo estaba dominado por la Corona de Aragón. No ayudó tampoco el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (los futuros Reyes Católicos) en 1469. Mientras Portugal navegaba y conquistaba Castilla y Aragón avanzan mediante diplomacia y matrimonios dinásticos.

ero eso cambia con el descubrimiento de América en 1492 por Cristóbal Colón, un genovés que había ofrecido su proyecto primero al rey de Portugal Juan II y que convenció a Isabel de Castilla para financiar el viaje.

El Tratado de Tordesillas

Tras el descubrimiento de América por la corona de Castilla y la expansión portuguesa por África y Asia se da la paradoja de que dos países europeos de apenas 600.000 km cuadrados entre los dos dominan todo el nuevo mundo conocido. Esto trajo no pocas fricciones y conflictos entre España y Portugal, países vecinos, a veces bien avenidos y otras no tanto.

El Papa Alejandro VI había –el valenciano Rodrigo Borja o Borgia- llegado al papado precisamente en 1492 (el año del Descubrimiento de Cristóbal Colón) y al regreso del navegante dictó cinco bulas en cuestión de un año que reconocían los derechos españoles sobre las nuevas tierras. Obviamente el rey de Portugal, Juan II, prefirió ignorar el arbitraje pontificio y hablar directamente con los Reyes Católicos.

Tordesillas fue el lugar elegido para iniciar las negociaciones entre ambos países en 1494. Los Reyes Católicos y Juan II fueron representados por altos funcionarios de ambas cortes.

En realidad todavía no se conocía la magnitud del Descubrimiento. No había razón para discutir por el reparto de algo desconocido, salvo porque el auténtico objetivo del Rey Juan II era mantener abierta la ruta con la India, tan lucrativa para Portugal desde que Turquía bloqueara las rutas mediterráneas.

En principio la propuesta portuguesa era realizar una partición de territorios basada en latitudes, de modo que sus barcos pudieran dirigirse a la India bordeando África o a directamente a través del Océano Atlántico por el sur. Tras unas durísimas negociaciones, la respuesta española fue que, al contrario, la división se mantuviera por meridianos como había planteado la bula papal «Inter caetera», si bien de forma más favorable a los portugueses de la planteada por el Papa. Los portugueses aceptaron el arreglo.

Así, el texto reservaba para Portugal el Atlántico y los territorios que había hallado Castilla por un meridiano fijado a 370 leguas del archipiélago de Cabo Verde. A España se le reconoció la libre navegación por las aguas del lado portugués para viajar a América y se le otorgó derechos de evangelización y soberanía en las nuevas tierras occidentales.

La incapacidad técnica de realizar una partición exacta a lo firmado el 7 de junio de 1494 dio lugar a una serie de conflictos entre ambos países. En el año 1498 se descubrió una nueva ruta hasta la India y en 1500 Brasil, un territorio que se encontraba en la parte portuguesa del Tratado de Tordesillas.

El Tratado de Tordesillas fue sistemáticamente violado por unos y otros y tiene una importancia notable en la gesta de la vuelta al mundo. Estuvo en teoría vigente más de dos siglos y medio hasta que en 1750 España y Portugal reasignan sus posesiones en el Tratado de Madrid, repartiendo y delimitando sus posesiones en América.

Gastón Txurruka

Una de las varias réplicas de la nao Victoria, que completó la vuelta al mundo al mando de Elcano

Buscando especias encontraron un mundo

Las valiosas especias fueron el acicate principal de la primera circunnavegación.

Ni el portugués Fernando Magallanes, ni su sustituto en el mando de la expedición, el español Juan Sebastián de Elcano, pretendieron jamás circunnavegar la Tierra por primera vez en la historia; buscaban sólo las preciadas especias. Al completar un giro al planeta, navegando siempre en dirección oeste, dieron sin habérselo propuesto un primer y remoto paso en esa realidad que hoy se conoce como globalización.

El largo viaje, que ha venido en conocerse como la expedición Magallanes-Elcano, fue auspiciado por la corona española en el siglo XVI. Este año se han cumplido 500 años desde que Carlos I firmara con Magallanes las conocidas como capitulaciones de Valladolid por las que el monarca español –después de que Portugal rechazara el proyecto– ponía a disposición de la expedición la impresionante cifra de cinco naves. El objetivo del peligroso viaje era encontrar un paso marítimo que llevara al Mar del Sur recién descubierto por Balboa (posteriormente conocido como Océano Pacífico).

Magallanes convenció al rey con la errónea creencia de que las islas de las especias se encontraban en la parte española del mundo que el tratado de Tordesillas (1494) había dividido en dos mitades: una para España y otra para Portugal.

Las islas Molucas y su control son el auténtico inspirador de la expedición; llegar y tomar posesión de ellas. Fue esa la motivación; la de hacerse con el dominio de la especiería, y no dar la vuelta al mundo, la que empujó a oficiales y marineros a hacerse a la mar y completar, sin haberlo previsto, la vuelta a la Tierra. Tras las capitulaciones de Valladolid, Magallanes concentra todo su tiempo y esfuerzos en preparar naves, pertrechos y provisiones. Con todo listo, zarpa de Sevilla un 10 de agosto de 1519.

Existe un debate académico sobre si Magallanes tenía información previa o no sobre la existencia del paso de un océano a otro. Sea como fuere, y después de una dura invernada en tierra en lo que hoy sería el sur de Argentina, alguna deserción y hasta de un sofocado motín, en el que estaba complicado Elcano, la expedición alcanza la boca del paso, la entrada de lo que se conocería con el tiempo como Estrecho de Magallanes.

A pesar de algunas dudas que asaltan a Magallanes, la navegación en dirección oeste no se detiene y lo que queda de la expedición –tres naves– alcanzará a mediados de marzo de 1521 las costas filipinas, archipiélago del que Magallanes tomará posesión en nombre del emperador Carlos. Llegaron solo tres naves porque una de las embarcaciones había naufragado durante los cinco meses de parada invernal y la otra había desertado y dado media vuelta en el momento en que la agrupación naval iniciaba su entrada en el estrecho. “En el Pacífico, Elcano cae enfermo y lo está hasta la llegada a Filipinas donde se recupera, aunque no lo suficiente como para participar en la batalla en la que Magallanes acabará muriendo”, recuerda el profesor Salvador Bernabéu, de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla.

Los sucesos durante los que fallece el jefe de la expedición se conocen como la batalla de Mactán, en referencia a la isla donde se produjo el enfrentamiento armado entre 50 hombres de Magallanes y más de 1.000 guerreros locales en la playa. Al parecer, el portugués pecó de soberbia e infravaloró las capacidades de los nativos. Por su testarudez, se enfrentó contra un líder local llamado Lapu-Lapu a pesar de que sus colaboradores y parte de las tripulaciones se lo desaconsejaron.

Muerto Magallanes, será en última instancia Elcano el que se haga cargo de la dirección de la empresa tras pasar por las islas Molucas y cargar de clavo hasta los topes la nao Trinidad y la nao Victoria. La tercera, la Concepción, había sido destruida en la isla de Cebú por la propia tripulación ante la falta de marineros para gobernarla y su mal estado.

La decisión es regresar a España por la vía de la India. Pero el mismo día de la partida se da noticia de una grave vía de agua que sufre la Trinidad, que la obliga a quedarse en puerto para su reparación. Se acuerda que esta nave regrese por el Pacífico hasta América cuando pueda navegar y que la Victoria, capitaneada por Elcano, continúe el viaje.

El guipuzcoano sabía que bordeando las costas de África debía evitar todos los puertos controlados por Portugal. Lo logró, aunque tuvo que dejar a varios hombres como prisioneros de los portugueses en Cabo Verde y es que los lusos no se fiaron de la información de Elcano sobre la procedencia de la nao Victoria. Hizo escala allí para reabastecerse. Se quedaron 12 hombres que tiempo después serían liberados y devueltos a España.

Famélica y enferma la tripulación, el 6 de septiembre de 1522 la nao Victoria alcanzó el puerto de Sanlúcar de Barrameda. Regresaron 17 hombres y su capitán, Juan Sebastián de Elcano. La nao fue arrastrada por el Guadalquivir ante su mal estado y arribó a Sevilla dos días después. Las noticias de la gesta habían corrido por el río mucho más rápido que la embarcación. En la capital andaluza, les esperaban todas las autoridades y numeroso público.

 “La circunnavegación fue la proyección del comercio global en búsqueda de las especias, dejando la extracción de metales preciosos en segundo plano”, comenta Bethany Aram, de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla. A diferencia de otras anteriores, como la de Vasco Núñez de Balboa en 1513, la expedición Magallanes-Elcano “cambia la motivación principal del oro y los metales preciosos por la de las especias, que pasan a tener más interés”, insiste Aram.

Para los expertos, la primera circunnavegación a la Tierra acarreó cambios en ámbitos como el tráfico marítimo, el comercio y las finanzas cuyas consecuencias han llegado hasta el día de hoy. El propósito de alcanzar un paso para llegar al Mar del Sur y de allí a las islas de las especias facilitó también un primer acercamiento a China.

La circunnavegación supuso también la puesta en marcha de un mecanismo de financiación que se consolidó, como fue el de la colaboración entre el capital público, en este caso procedente de la corona, y el privado, el invertido por mercaderes castellanos que recuperaron con grandes intereses su dinero. “Tras la expedición Magallanes-Elcano, se pone en marcha la costumbre de que capitanes y maestres inviertan capital propio en las expediciones en las que participan”, explica el profesor Sergio Sardone, de la Universidad de Nápoles Federico II. El propio Elcano invertiría unos años después una gran parte de su fortuna, y con ello casi arruina a su familia, en una nueva expedición a las islas Molucas en la que encontraría su muerte, la de varios de sus hermanos y la de un cuñado.

Carlos Piera

Retrato de Fernando de Magallanes (1480 -1521)

El lado oscuro de Magallanes Un congreso de historiadores en Valladolid constata la complejidad del portugués, que no puede eclipsar a Elcano

Final del formulario

Fernando de Magallanes tuvo una visión. Cumplir el sueño de Colón de llegar a la Especiería por la ruta del oeste. Partía de un conocimiento directo de las costas asiáticas –tras muchos años de servicio al Rey de Portugal–y del aviso de un posible pasaje al sur de la Tierra Firme hacia el Pacífico. Tuvo además mucha fortuna, después de que Manuel I rechazase su proyecto, pues accedió muy pronto al joven Rey español, Carlos I, y logró en menos de dos años el respaldo a su proyecto de viaje a las Indias orientales que a Colón le había costado nueve años conseguir.

También tuvo mucha suerte porque su historia la contó Antonio Pigafetta, el aventurero italiano que escribió una crónica del viaje de la primera vuelta al mundo en la que Magallanes era el héroe y Elcano el hombre al que había que derribar. Pigafetta le odiaba. Stefan Zweig, autor de una famosa biografía de Magallanes, y muchos otros agigantaron su figura durante siglos. Pero ahora sabemos que no ha escapado a sus sombras.

La historiadora norteamericana Carla Rahn Phillips ha dicho “Los historiadores tienden a favorecer a Magallanes en los conflictos que se registraron. Le pintan como marinero experto, dueño de una visión, sometido a grandes dificultades que le procuraron burócratas y cortesanos españoles, ignorantes de la vida marítima”. La historiadora norteamericana afirma que Magallanes mantuvo el rumbo secreto contraviniendo las órdenes expresas del Rey y los usos de las expediciones españolas y no escuchó a los capitanes -entre ellos Elcano- como era su obligación según las instrucciones dadas el 8 de mayo de 1519, que subrayan el control real de la expedición.

Tras el alzamiento de la bahía de San Julián fue desmedido. Condenó a 40 hombres a muerte. Sustituyó cargos para imponer a portugueses que iban con él y a familiares. Al llegar a Mactán, en Filipinas, Magallanes vuelve a mostrar un sombrío delirio, al interponerse en una querella local que acaba en batalla y finalmente le cuesta la vida el 27 de abril de 1521. Contraviene otra vez las órdenes del Rey, baja del barco y muere acribillado.

Carla Rahn tiene claro que «muchos biógrafos desprecian contribución de Elcano al éxito de la expedición pero su liderazgo fue crucial durante el año final del viaje”.

Esther Ortega

Retrato de Elcano realizado por Ignacio Zuloaga en 1922 

Juan Sebastián de Elcano, el héroe olvidado

La falta de documentación y la manipulación histórica y política han minimizado la figura trascendental de Elcano

Juan Sebastián Elcano nació en una fecha desconocida, probablemente hacia 1476, en la villa de Getaria, provincia de Guipúzcoa (Corona de Castilla). Primogénito de nueve hermanos, pertenecía a una familia de pescadores y marinos acomodados, que contaban con casa y embarcación propia.

Desde muy joven, se enroló en barcos pesqueros y comerciales, por lo que adquirió gran experiencia marinera. Hacia 1509 contaba con una nave de 200 toneladas con la que tomó parte en la expedición militar contra Argel, que fue dirigida por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros. Posteriormente tomó parte en otra campaña en Italia, esta vez a las órdenes del Gran Capitán.

Durante esta última campaña Elcano tuvo que hipotecar su nave a unos mercaderes saboyanos para poder pagar los sueldos que adeudaba a su tripulación, que había amenazado con amotinarse. Hacia 1518 o 1519 se establece en Sevilla, donde tuvo conocimiento del proyecto que estaba preparando el marino portugués Fernando de Magallanes. La expedición de Magallanes tenía gran dificultad para reclutar tripulación por lo incierto del viaje, por lo que esta se formó en buena medida con desesperados y deudores como el propio Elcano.

Fue así como en 1519 Elcano se alistó en la expedición de Magallanes. Su experiencia de hombre de mar le valió un cargo relativamente importante en la expedición; fue nombrado contramaestre de la nave Concepción, una de las cinco que componían la escuadra.

Tras la odisea escribe una relación al rey Carlos al que pide bastantes cosas al rey Carlos I, y el rey, a través de su secretario Francisco de los Cobos, le contesta a casi todo que no, aunque le concede una renta anual de 500 ducados de oro de por vida, un dineral en aquellos tiempos. Una renta que nunca llegaría a percibir.

Su situación económica es desesperada y tres años después se embarca en la expedición a las Molucas comandada por García Jofre de Loaisa. Una expedición desastrosa en la que Elcano encuentra la muerte, parece que por escorbuto. Su testamento lo firma como testigo un jovencísimo Andrés de Urdaneta, que sería uno de los geógrafos y marinos más importantes de su tiempo. Elcano y Urdaneta son los primeros eslabones de una brillante cadena de marinos guipuzcoanos en la que está también Antonio de Oquendo, Blas de Lezo o Cosme Damián Churruca.

G. Ch.

Fuente del texto: mitramiss

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Las urnas decidirán el futuro del Brexit

El desenlace final de Brexit sigue sumando prorrogas. A la espera de saber si el “divorcio” entre el Reino Unido y la Unión Europea se paraliza, es de mutuo acuerdo o se consuma una separación sin consenso, el resto de los países comunitarios se preparan para todos los escenarios posibles.

Un nuevo Parlamento británico decidirá el futuro del Brexit

Tres años después de que los ciudadanos británicos aprobaran, en referéndum, la salida de su país de la Unión Europea, UE, Reino Unido sigue sin tener una postura consensuada internamente sobre cual quiere que sea su relación futura con los países de los que ha estado asociado durante más de 40 años. Una indefinición que ha obligado, una vez más, al Consejo Europeo a ampliar los plazos fijados para consumar el Brexit. Es ya la tercera prorroga que el resto de los miembros de la UE conceden a Reino Unido para facilitar que sea posible una salida consensuada y evitar las perniciosas consecuencias de un Brexit “duro”.

Ahora el plazo límite se ha fijado, por unanimidad de los 27 miembros restantes de la UE, en el 31 de enero de 2020. Tres meses más -el plazo anterior caducaba el 31 de octubre- para que el pueblo británico, con unas elecciones generales de por medio el 12 de diciembre, decida cuál es su posición definitiva y que relación quiere mantener en el futuro con la Unión.

En 2016, en un referéndum convocado por el entonces primer ministro tory David Cameron para contrarrestar el crecimiento del euroescepticismo en las Islas, el 51’9% de los 33’5 millones de británicos que votaron apoyaron la salida de la UE y el 48’1% apostó por la permanencia. Desde entonces, la política británica vive una situación traumática; una especie de bucle sin fin, en el que se encadenan dimisiones de primeros ministros, incapaces de articular una propuesta de salida que reciba el respaldo de su Parlamento. El primero en perder su puesto fue el propio Cameron, por convocar y perder el referéndum sobre el Brexit, en el que el defendía la permanencia. Su sustituta, Theresa May, siguió el mismo camino al ver como su acuerdo con la UE, para una salida pactada, era rechazado por el Parlamento británico.

A mediados de octubre, con la fecha de salida fijada para el último día del mes, la situación parecía entrar en vías de solución con el acuerdo alcanzado entre el Consejo de Europa y el nuevo premier británico, el euroescéptico Boris Johnson, sobre los términos de la separación. Pero, una vez más, el Parlamento inglés se opuso a las pretensiones de Johnson, rechazó su intención de tramitar por urgencia el acuerdo alcanzado y forzó la petición de una nueva prórroga para debatir en sede parlamentaria las condiciones de la salida de la Unión, en la que Reino Unido es miembro de pleno derecho desde el 1 de enero de 1973.

La situación es tan complicada que todos los partidos británicos han coincidido en devolver la palabra a los ciudadanos y adelantar las elecciones generales al próximo 12 de diciembre. Todo vuelve a la casilla de salida. Los británicos tendrán de nuevo la oportunidad de manifestar en las urnas que tipo de relación quieren mantener con el resto de la UE. Las posibilidades son múltiples: el partido Conservador defiende una salida inmediata en base al acuerdo pactado por su líder con la UE; los laboristas prometen negociar con Bruselas un “nuevo y mejor” pacto de salida y someterlo a un referéndum para que los británicos decidan si se aplica o si Reino Unido se olvida del Brexit y continúa dentro de la UE; y el partido Liberal Demócrata, la tercera fuerza política británica, apuesta claramente por dar marcha atrás y anular la salida de la UE.

Planes de contingencia

Con independencia de cuál sea el desenlace y la futura relación entre la UE y el Reino Unido, el resto de los países comunitarios ha empleado este tiempo para prepararse para cualquier escenario posible y mitigar el impacto negativo que pueda provocar la salida británica. En el caso de España, desde el inicio de este proceso, el Gobierno ha estado elaborando planes de contingencia para responder a cualquier situación que se pueda dar, con dos prioridades claras: preservar los intereses de los ciudadanos españoles y británicos que ejercieron su derecho a la libre circulación antes de la fecha de retirada y mantener el normal desenvolvimiento de los flujos comerciales y los intereses económicos de España.

En esta línea de trabajo el Presidente español en funciones, Pedro Sánchez, ha confirmado que ha mantenido conversaciones bilaterales con el Gobierno británico y que tiene la certeza de “que se garantizarán todos los derechos y libertades a los españoles que viven en Reino Unido”. Un trato que será reciproco, ya que el ejecutivo español también asegurará “los derechos y libertades de los británicos que viven en España”.

España está implicada activamente en los grupos de trabajo y coordinación creados en la UE para afrontar el Brexit. Además, a nivel interno tiene en marcha diversas instancias para planificar y diseñar las medidas a adoptar. En estos momentos, bajo la coordinación de la Presidencia del Gobierno están en funcionamiento una Comisión Interministerial para el Seguimiento de Retirada de Reino Unido, una Conferencia para Asuntos relacionados con la Unión Europea para la coordinación con las Comunidades Autónomas y distintos grupos de trabajo sobres diferentes aspectos del Brexit.

De momento, el pasado 8 de febrero, el Ejecutivo aprobó una oferta de empleo para cubrir las necesidades de personal que una salida sin acuerdo podría provocar en sectores de actividad estratégicos en la futura relación con un Reino Unido fuera de la UE. Serán nuevos trabajadores públicos destinados a reforzar áreas como el control fronterizo y aduanero, los servicios de inspección sanitaria exterior, el control de la seguridad en el transporte de viajeros o las oficinas de extranjería.

Reciprocidad

Además, el 1 de marzo, mediante un Real Decreto Ley, se adaptaron a la legislación española las iniciativas jurídicas que se han tomado a nivel europeo para afrontar la salida de Reino Unido y regular las relaciones con el que, a partir de ese momento, se convertirá en un país ajeno a la normativa comunitaria. La aplicación de muchas de estas medidas está condicionada a que por parte de Reino Unido exista reciprocidad y regulan los derechos y libertades laborales, sociales, sanitarias o educativas, de los británicos que viven en Europa y las de los ciudadanos comunitarios que residan en las Islas.

Igualmente, se han previsto salvaguardas legales para dar seguridad jurídica a las relaciones económicas ya establecidas entre Reino Unido y el resto de los países de la UE, al mismo tiempo que se regulan las condiciones que en un futuro, cuando las empresas británicas dejen de estar bajo el paraguas normativo comunitario, deben regir relaciones económicas, comerciales e industriales entre las Islas y los 27 estados de la Unión.

Construyendo la Paz y el Bienestar

513 millones de personas viven actualmente en la UE, una de las zonas del mundo con mayor calidad de vida, con más derechos sociales y con mayores libertades para todos sus habitantes. A pesar de lo mucho que pueda quedar por avanzar, en estos momentos la UE es, sin duda, uno de los referentes mundiales del Estado de Bienestar, donde el gasto social es mayor y donde la igualdad de oportunidades más ha avanzado en los últimos años.

Mucho ha tenido que ver en lo conseguido hasta ahora el anhelo de paz que se instaló en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. El enorme desastre que supuso la contienda fue el acicate que impulsó a los países europeos a buscar herramientas de cooperación que acabarán con los cruentos conflictos entre vecinos que, hasta entonces, habían marcado la historia de los diferentes países.

El origen de lo que hoy es la Unión Europea se puede fechar el 18 de abril de 1951, con la firma de Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, CECA, en el que seis países –Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos- se comprometen a hacer interdependientes su producción y gestión de ambos materiales. Seis años después, el 25 de marzo de 1957, se firman los tratados de Roma, por los que se crean la Comunidad Económica Europea, CEE, y la Comunidad Europea de la Energía Atómica, EURATOM, que profundizan la integración y la cooperación entre estos países.

Ampliación

A partir de ese momento comienza la ampliación y nuevos países se suman a esta alianza hasta conformar lo que hoy es la Unión Europea, con 28 países en su seno. Los primeros en hacerlo fueron, el 1 de enero de 1973, Dinamarca, Reino Unido e Irlanda. Les seguirían Grecia, en 1981, España y Portugal, en 1986. Con 12 miembros, la entonces CEE da un paso más en su integración y, en noviembre de 1993, se firma el Tratado de Masstricht por el que nace la Unión Europea, a la que pronto se incorporan Austria, Finlandia y Suecia, en 1995; Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, y Republica Checa, en 2004; Bulgaria y Rumanía, en 2007; y Croacia, en 2013.

Hoy la UE es una organización que abarca numerosos ámbitos políticos, desde el clima, el medio ambiente o la salud hasta las relaciones exteriores y la seguridad, la justicia o la migración. Todos sus ciudadanos tiene la libertad de elegir en qué país de la UE quieren estudiar, trabajar o jubilarse. Cada país miembro debe tratar a los ciudadanos de los otros estados exactamente de la misma manera que a los suyos propios en temas relacionados con el empleo, la seguridad social o fiscalidad. Igual que todos ellos respetan la libertad de circulación de bienes, servicios, personas y capital.

Ya lo adelantaba, en 1950, Robert Schuman, ministro de Exteriores de Francia y uno de los principales impulsores de lo que hoy es la Unión Europea: “La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas”. Y el tiempo le ha dado la razón. Europa está disfrutando del periodo de paz más largo de toda su historia.

En el Reino Unido viven 180.000 españoles

Un Divorcio muy caro

Todos los análisis coinciden, si no hay acuerdo de separación el Brexit resultará muy caro. Mucho más, es cierto, para el Reino Unido que para el resto de la UE; pero, en todo caso, el resultado será negativo para la economía europea. El propio Banco de Inglaterra, con cifras muy parecidas a las que indican los informes del FMI o de la OCDE, calcula que un Brexit “duro” provocaría que la economía británica cayera un 5’5% y que su inflación se disparara por encima del 5%. De hecho, desde la aprobación del referéndum de salida, en 2016, la libra se ha depreciado un 15% en relación con el euro. Para el conjunto de los 27 países que configurarían la UE el impacto sería mucho menor, pero también pernicioso. Los informes del FMI pronostican una caída del PIB europeo en el entorno de un 1’5%. En la economía mundial, en el peor de los escenarios según este mismo organismo internacional, el efecto sería de un menos 0’3%.

Al Reino Unido no le ha ido mal en su relación con la UE. Entró como miembro de pleno derecho en 1973, cuando estaba inmerso en los efectos de una crisis industrial que estaba afectando de forma contundente a su industria metalúrgica. Desde su ingreso en la Unión, los británicos han visto como el Producto Interior Bruto, PIB, de su país se multiplicaba por 16, pasando de los 148. 325 millones de euros de 1973 a los 2.4 billones de euros de 2018. Una evolución similar a la registrada en su renta per cápita, por la que, actualmente, a cada uno de sus ciudadanos le corresponden 36.000 euros anuales frente a los 2.600 euros que alcanzaban en 1973.

La relación bilateral mantenida entre España y Reino Unido, desde que ambos forma parte de la UE, ha sido muy intensa y ha continuado siendo así incluso después del referéndum sobre el Brexit de 2016. Según el Instituto de Comercio Exterior de España, ICEX, en 2018 Reino Unido fue el tercer mercado para las exportaciones españolas, tras Francia y Alemania. En ese año el conjunto de las exportaciones españolas de bienes a Reino Unido ascendió a 18.977 millones de euros y las importaciones desde este país alcanzaron los 11.449 millones de euros. Además, Reino Unido es el principal mercado para el turismo español, solo en 2018 más de 18’5 millones de británicos visitaron nuestro país.

Toda esta actividad económica, con las decenas de miles de puesto de trabajo que lleva aparejada, encontrará dificultades para continuar realizándose si al final se consuma el Brexit; y de forma más acusada si este se ejecuta sin acuerdo previo entre las partes. El Reino Unido pasará a ser considerado un tercer país, fuera del amparo de la normativa europea, con el que las relaciones comerciales se regirían por las reglas de la Organización Mundial de Comercio, con el consiguiente establecimiento de aranceles.

Relaciones sociales

La relación España-Reino Unido no es intensa solo en lo económico. También lo es en lo social. En estos momentos, cerca de 180.000 españoles residen en Reino Unido y son casi 370.000 los británicos que viven en España. Garantizar sus derechos y libertades, que pueda seguir trabajando, estudiando, accediendo a la Sanidad o recibiendo servicios y prestaciones sociales es una prioridad para el Gobierno de España. Durante los últimos meses se han mantenido conversaciones bilaterales entre ambos países con el objetivo de conseguir acuerdos que, de forma recíproca, garanticen que, sea cual sea el resultado final del Brexit, no se vean mermados los derechos de los que ahora disfrutan por ser ciudadanos comunitarios.

J.A GARCÍA BRUNETE

Fuente del texto: mitramiss 

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