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domingo, 8 de diciembre de 2019

La dictadura que surgió de la Guerra Civil


Tras la fractura traumática de la guerra iba a continuar una dictadura que iba a durar casi cuatro décadas. Francisco Franco se convertía en la cabeza visible de un nuevo estado totalitario. Un nuevo estado que iba a reprimir cualquier oposición y que se iba a apoyar política y socialmente en los estamentos vencedores en la guerra: el ejército, la Iglesia y los sectores económicos más conservadores y tradicionalistas.
Tema 1

Represión después de la guerra


Desde la batalla del Ebro, Aragón había dejado de ser escenario de la contienda bélica en 1938. Sin embargo hubo que esperar hasta el 1 de abril de 1939, en cuyo parte de guerra efectuado en Burgos se podía leer:
"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han ocupado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado."
La guerra había terminado pero no el terror y la violencia que se había instalado en la sociedad española. La venganza, humillación y los ajustes de cuentas eran habituales con el bando vencido.

Según el testimonio de Ángel Valverde, vicecónsul honorario de Inglaterra en Zaragoza "por la ciudad campaban las pistolas, las bandas de fascistas sembraban el terror por todas partes y la cárcel de Torrero era insuficiente para encerrar a los miles de presos políticos que, cada día salían al amanecer para ser fusilados".

Del llamado "terror caliente" de los asesinatos sin juicio previo, efectuado en muchas ocasiones por bandas paramilitares fascistas, se pasa a la institucionalización de la violencia y el terror por parte del estado, con la colaboración del ejército y las fuerzas de seguridad.
Desde el 1 de abril de 1939 hasta 1946, solo en Zaragoza se produjeron 447 fusilamientos de presos represaliados del bando republicano, con juicios que resultaban ser una pantomima.
Cuando acabó la guerra, en la prisión provincial de Zaragoza, construida en 1928 con una capacidad para doscientas personas, se hacinaban 3.977 personas. Con el paso de los meses, lejos de descender el número de presos todavía iban a aumentar más llegando hasta los 4.740 en la cárcel de Torrero y 1.500 personas más en los campos de concentración habilitados en Casablanca, en San Gregorio y en San Juan de Mozarrifar. Solo se mitigaron cuando se conmutaron penas por trabajos de reconstrucción de carreteras o empresas públicas. Mano de obra en un régimen cercano al de la esclavitud.
La represión es un elemento constitutivo del régimen franquista, en el seno del cual cumple la misma función social que en los regímenes fascistas alemán e italiano: acabar con las prácticas democráticas y la participación popular, aniquilar a las organizaciones de izquierdas y asegurar a las elites su posición hegemónica. Para ello se sustentará en el ejército, estamento del que ha surgido el propio Franco, y en las distintas fuerzas de seguridad del estado como la Guardia Civil.
No será de extrañar pues que una de las primeras medidas que se tomen tras la finalización de la guerra sea la de la reorganización en Zaragoza de la Academia General Militar, que había estado dirigida por el propio Francisco Franco hasta su disolución en la República tras la aprobación de la reforma militar en 1931. Este restablecimiento de la Academia se ordenó en 1940, pero todavía tardó dos años más en abrir sus puertas dirigida en esta nueva etapa por el general Francisco Hidalgo de Cisneros.
La consolidación del nuevo Estado hace aparecer, junto a la represión puramente física, la depuración de numerosos colectivos profesionales, exigiendo la "pureza ideológica" como requisito indispensable para desempeñar determinadas funciones. Así, muchas personas que desempeñaban correctamente sus funciones laborales durante la República, fueron apartadas de sus puestos injustificadamente por no pertenecer al Movimiento. Un caso paradigmático es el de la panicera María Moliner, directora de la biblioteca de la Universidad de Valencia que fue degradada 18 puestos en el escalafón tras la guerra.
La Ley de Responsabilidades Políticas de febrero de 1939 significará la apertura de gran número de causas que afectarán principalmente a funcionarios de las tres capitales de provincia.
Por esta ley se consentía la pérdida de los derechos y de los bienes a cualquier persona o entidad que se hubiera opuesto al triunfo del "Movimiento Nacional" o que hubiera colaborado de una manera u otra con el estado republicano. Así se abría la veda para la persecución arbitraria entre los vencidos que se podía saldar con penas económicas (desde multas parciales a la pérdida total de los bienes), con la inhabilitación al ejercicio de una determinada actividad profesional o con el destierro. Estas nuevas penas venían a sumarse a las ya conocidas de la prisión o la pena de muerte.
En muchos casos, las denuncias las hacen los propios ciudadanos por rencillas personales o por evitar sospechas por parte del Régimen y que la represión se descargase sobre ellos. Y quienes ofrecían los informes sobre los acusados eran el nuevo triángulo de poder conformado por el representante eclesiástico, el de la fuerza pública y el político, perteneciente al partido único surgido de la unificación de la Falange española de las JONS con la Comunión Tradicionalista.
Solo gracias a esta depuración ideológica se puede explicar la larga duración de la dictadura. Por estas razones no será de extrañar la cantidad ingente de personas que se vieron forzadas a abandonar el país durante o al final de la guerra civil.
Pasando en la mayoría de las ocasiones por Francia, muchos de los exiliados más caracterizados y conocidos cruzaron el Atlántico y encontraron, casi siempre en países de habla española, un segundo hogar y cargos muy honrosos: profesores universitarios, editores, escritores, científicos...

Destacados aragoneses…    
en el exilio

Mariano Joven, a la derecha, con Pedro Rico, alcalde de Madrid durante la II República. Marsella, septiembre de 1942Mariano Joven, a la derecha, con Pedro Rico, alcalde de Madrid durante la II República. Marsella, septiembre de 1942
México fue, sin duda, el principal receptor de aragoneses republicanos: allí recalaron al menos una parte de su exilio el director de cine Luis Buñuel, los novelistas Ramón J. Sender, Benjamín Jarnés y José Ramón Arana. Los dos últimos editaron allí algunos números de una revista titulada Aragón, junto con Manuel Andújar, que también editó con Arana la revista Las Españas. Otros grandes personajes exiliados en México fueron el ex gobernador general de la zona republicana de Aragón, José Ignacio Mantecón; el discípulo de Cajal, Isaac Costero; el cosmógrafo y ex diputado por Zaragoza, Honorato de Castro, que pasó otra parte de su vida en Puerto Rico; el oceanógrafo Odón de Buen, el músico Simón Tapia-Colman, el pedagogo Santiago Hernández Ruiz, el neurólogo y psiquiatra Federico Pascual del Roncal, el escritor Ángel Samblancat, el dirigente republicano Mariano Joven, el también pedagogo Tirado Benedí, el investigador y humanista Rafael Sánchez Ventura, el artista Luis Marín Bosqued, y un largo etcétera.
En Argentina estuvo el abogado y político conservador Ángel de Ossorio y Gallardo, el gran experto en anatomía y ex decano de Medicina, Gumersindo Sánchez Guisande; en Cuba, Luis Galbe Loshuertos, especialista en Derecho penal; en Colombia, el bibliotecario Luis Florén Lozano; en Santo Domingo el dibujante José Alloza; en Venezuela el higienista Santiago Ruesta Marco, la maestra Palmira Pla o el artista Ramón M. Durbán Bielsa; en Estados Unidos (donde finalmente quedaría Sender), Joaquín Maurín, famoso líder del POUM, y el catedrático de Medicina y gran especialista en alimentación, Francisco Grande Covián.
Algunos quedaron para siempre en Francia, como Manuel Buenacasa y Felipe Aláiz, ambos muy conocidos escritores y líderes anarquistas. Algunos regresaron al final de sus días como el escritor anarquista Francisco Carrasquer Launed (exiliado posteriormente en Holanda), el socialista Arsenio Jimeno o el artista Eleuterio Blasco Ferrer, que permaneció en París durante toda la dictadura. Sin embargo la epopeya en Francia iba a ser espantosa en la mayoría de los casos, ya que poco después de terminar la guerra española estallaba la II Guerra Mundial y a la represión de Franco le iba a seguir la del III Reich alemán. La zaragozana exiliada Amparo Poch iba a ser testigo de excepción de estos hechos, ya que su altruismo y actuación humanitaria tuvieron una especial manifestación en el exilio, primero en los campos de internamiento franceses y después en Toulouse, donde dirigió el Hospital de Varsovia. Continuó con su labor en favor de los desheredados hasta su muerte acaecida cuando se disponía a trasladarse a Argelia para atender a los heridos de guerra en lucha contra el imperialismo francés.
Para finalizar, también habrá aragoneses que se exilian en la Unión Soviética como Fernando Claudín o José Laín Entralgo, que trabajó en Moscú como maestro de los niños españoles acogidos por este país.
Fuente del texto: enciclopedia-aragonesa

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martes, 19 de noviembre de 2019

Francisco Franco dejó una herencia de 28,5 millones de pesetas (TESTAMENTO)

El patrimonio que legó a su mujer y su hija estaba formado por el Pazo de Meirás y otras fincas e inmuebles, valores en sociedades y cuentas y el palacete señorial en La Coruña

Francisco Franco y Carmen Polo
EFE

Francisco Franco dejó 28,5 millones de pesetas (casi 1,8 millones de euros hoy) en su herencia para su mujer, Carmen Polo, y su hija Carmen, según el testamento que publica este lunes El Mundo y que hizo el dictador el 20 de febrero de 1968, casi ocho años antes de su fallecimiento.

El patrimonio que legó a su mujer y su hija estaba formado por el Pazo de Meirás y otras fincas e inmuebles, valores en sociedades y cuentas, si bien el palacete señorial ubicado en el municipio de Sada, en La Coruña, constituye la parte más valiosa de la herencia.

En el testamento que divulga el diario se hace constar, además, que deja "a la libre determinación de sus herederos, que luego nombrará, todo lo relativo a su entierro, funeral y demás sufragios que deberán celebrarse por su alma".

  

En cuanto a la herencia que lega a su mujer e hija se expone en el documento su deseo de que mientras viva su esposa no se practique la división de la herencia sino que se administre y usufructúen todos los bienes en que la misma consista.

En diferentes cuentas Franco y su mujer tenían un saldo total de 1.004.890,38 pesetas 

El testamento, que según El Mundo fue abierto ante el notario Sergio González Collado, constaba de la sociedad conyugal de Francisco Franco y Carmen Polo que tenía 28.500.315,38 pesetas (171.290 euros), que mediante la actualización de la renta siguiendo el IPC hoy equivaldrían a 1.778.165 euros.

Fotografía de archivo de la fachada El Pazo de Meirás


Carmen Polo se quedó con la mitad de su participación en los gananciales (14.250.157,69 pesetas) y el tercio de libre disposición (4.750.052,56 pesetas) tras la renuncia de la viuda de Franco a la cuota legal usufructuaria. Carmen Franco recibió, por su parte, 9.500.105,13 pesetas.

En diferentes cuentas, tres en Oviedo y una en Madrid, Franco y su mujer tenían un saldo total de 1.004.890,38 pesetas (6.039,51 euros), en renta actualizada 62.693,04 euros, y en acciones de diferentes compañías, 1.457.425 pesetas (8.759,30 euros), que equivaldría ahora a 90.930,29 euros.

El Pazo de Meirás estaba valorado en 14 millones de pesetas entonces, que hoy serían 840.827,91 euros, si bien en los años sucesivos al testamento Franco adquirió parcelas adyacentes al pazo valoradas en 2 millones de pesetas.

El coche que regaló Hitler a Franco

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jueves, 14 de noviembre de 2019

El mensaje de Franco el día del alzamiento

Desde Tetuán, en el norte de África, el general Francisco Franco Bahamonde, lanzó un mensaje explicando los motivos de la sublevación que posteriormente reproduciría el periódico ABC.


Desde Tetuán, en el norte de África, el general Francisco Franco Bahamonde, lanzó un mensaje explicando los motivos de la sublevación que posteriormente reproduciría el periódico ABC. Rescatamos de la hemeroteca su mensaje justo el día que comenzó el episodio bélico más cruento de la historia de España, la Guerra Civil Española.

"¡Españoles! A cuantos sentís el santo nombre de España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa.

La situación en España es cada día más crítica; la anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas; a tiro de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los asesinos que alevosa y traidoramente os asesinan, sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia.

Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores.

Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias, obedeciendo a la consigna que reciben de las directivas extranjeras, con la complicidad y negligencia de los gobernadores de monterilla.

Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos, mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por la desesperación que provoca una obediencia ciega a gobernantes que intentan deshonrarles.

El Ejército, la Marina y demás institutos armados son blanco de los más soeces y calumniosos ataques, precisamente por parte de aquellos que debían velar por su prestigio, y entre tanto los estados de excepción de alarma sólo sirven para amordazar al pueblo y que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como también para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.

La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido el mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial, más que por regionalismos que los Poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestra frontera, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras anunciar la destrucción y reparto de nuestro suelo.

La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales, hechos a, costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas formaron la máscara de legalidad que nos presidía.

Nada contuvo las apariencias del Gobierno, destitución ilegal del moderador, glorificación de las revoluciones de Asturias y Cataluña, una y otra quebrantadoras de la Constitución, que en nombre del pueblo era el Código fundamental, de nuestras instituciones.

Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos, se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia 25 millones de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia.

¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?

¡Eso, no! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla".

INSTANTÁNEAS DE LA GUERA CIVIL ESPAÑOLA (1936-1939) 


[+ Información - muyhistoria

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lunes, 28 de octubre de 2019

80 años de la matanza programada de Yagüe en Badajoz.

Matanza de Badajoz

A las cuatro de la tarde del 14 de agosto de 1936, hace ahora 80 años, las campanas de la torre tocaron a agonía. Escribir sobre la insania de lo que sucedió en Badajoz es un viaje al terror. Es sumergirse en lo que fue, un auténtico genocidio.

Es un viaje al terror donde una ciudad y una provincia vio correrla sangre por las calles como si fuesen ríos. Es un viaje al terror de una ciudad y una provincia silenciada por la muerte y el espanto de una represión sistemática que asesino a más de 4.000 personas en dos días solo en la capital.

Comencemos contando como Badajoz se convirtió en uno de los grandes símbolos del circulo de violencia abierto a consecuencia del golpe.

El 14 de agosto de 1936, casi un mes desde el comienzo de la sublevación fascista, la ciudad de Badajoz cayó bajo el mando del mayor asesino que se conoce en la historia de este municipio, el general Yagüe, comenzaría así el principio del horror y humillación más grande sufrida por sus vecinos.

El 13 de agosto los nacionales alcanzaron la ciudad, situaron sus ofensivas en tres zonas estratégicas, la brecha abierta en la muralla localizada junto al actual parque de los Legionarios donde estaban situados los que su mismo nombre indica, la Legión, la brecha abierta en lo que se conoce como la carretera de la Circunvalación junto al puente de la Autonomía donde se encontraban los moros y la brecha abierta en la conocida como avenida de Huelva, junto al Instituto Zurbarán donde se encontraban los falangistas y demás sublevados. 

La Alcazaba de Badajoz parecía un fuerte muy difícil de alcanzar para Yagüe. Los obuses eran lanzados y volaban por encima de las cabeza de las personas que vivían junto a la estación de trenes, todo el que intentaba escapar hacia Portugal, al entrar los nacionales en la ciudad, era detenido y enviado de vuelta por los militares de Salazar. Al amanecer del día 14, la artillería rebelde abrió fuego contra las murallas de Badajoz. Este intenso bombardeo, con aviones alemanes e italianos, duró varias horas y destrozó las murallas y las viviendas de los alrededores.

A las cuatro de la tarde, los rebeldes dominaban ya gran parte de la ciudad, pero la lucha callejera continuaba, y continuará hasta el anochecer. En la catedral se refugiaron cincuenta milicianos y pelearon hasta quedarse sin municiones; luego fueron capturados y ejecutados ante el altar mayor -pese a que se ha dicho que se suicidaron, la verdad es que fueron ejecutados a los pies del altar mayor por los legionarios. Yagüe había entrado en Badajoz y comenzó la matanza.

 Inmediatamente después sucedió la primera matanza. Tras derribar las resistencias los moros, sueltos como perros rabiosos y armados hasta los dientes, cayeron sobre la ciudad martirizada sedientos de sangre matando a todo el que salía a la calle, violaban mujeres y arramplaban con toda la comida que encontraban, cuentan que guardaban en sus bombachos las cabezas cortadas de los milicianos que tenían dientes de oro como premio.

Cayó mucha gente inocente, mujeres indefensas, hombres que no habían combatido, niños y ancianos. Hubo quien murió acuchillado simplemente por llevar un reloj o una cadena de oro que despertaba la codicia de los mercenarios moros al servicio del fascismo español. 

En Badajoz se vieron cadáveres con cuchillos clavados hasta la empuñadura. Las cifras que puedan avanzarse pecan desde su origen, ya que nunca se han hecho estadísticas de los muertos de Badajoz.

Algunos oficiales alemanes, al servicio del general Franco, se dieron el gusto de fotografiar cadáveres castrados por los moros, y fue tal la sacudida de espanto que produjeron los cadáveres castrados, que el general Franco se vio en la obligación de mandar a Yagüe que cesaran las castraciones y los ritos sexuales con el enemigo muerto. Pero siguieron haciéndolo.

No daban abasto a matar a tanta gente por lo que Yagüe tuvo que hacer prisioneros, la cárcel estaba a rebosar, en los lugares que habilitaron como prisiones no cabía ni un alma más. Se le ocurrió entonces al general Yagüe, «el carnicero de Badajoz,» que la plaza de toros era un buen lugar, amplio donde se podían amontonar a los prisioneros.


Imágen de archivo de la antigua plaza de toros de Badajoz en los años 80 (otro de los lugares donde se cometieron los crímenes del franquismo) / Foto: Francisco Espinosa 

Incluso fueron a Portugal a buscar refugiados para llevárselos a las trágicas arenas de la Plaza de Toros, donde pensaban dar un festival de sangre como no se había visto nunca en el mundo. Entre los refugiados capturados había también numerosos civiles que no habían participado en los combates por edad o temperamento y heridos que serían fusilados en la ignominiosa ceremonia de la Plaza de Toros.

Allí fueron llegando los camiones con los detenidos que la gente iba denunciando, no se sabe si por miedo o por envidia, por riñas anteriores que poco tenían que ver con ideales políticos. Se hacinaban hasta no caber e iban siendo fusilados, la mayoría sin juicio previo debido a no tener ningún motivo. Sin establecer responsabilidades o buscar a los culpables, los ejecutaban.

Sacaban a las víctimas por la puerta de caballos y los dejaban en el ruedo sin defensas. Las ametralladoras habían sido fijadas en las contrabarreras del toril. Para este espectáculo hubo entradas e invitaciones, a él acudieron señoritos de Andalucía y de Extremadura, terratenientes sedientos de venganza y falangistas de reciente camisa; también acudieron mujeres.

El equipo de Gobierno del PP tapó en 2009 con un muro las tapias del cementerio viejo de Badajoz, donde se cometieron parte de los crímenes de agosto de 1936 / http://armhex.blogspot.com.es/ 

Allí fueron Tapia del cementerio de Badajoz sacrificados milicianos, soldados, hombres de izquierda, campesinos sin partido, jornaleros, pastores y sospechosos.

Las arenas quedaron rojas y húmedas de sangre. Las mujeres, madres, hermanas… dormían alrededor de la plaza esperando noticias de sus hombres.

De igual manera ocurrían los asesinatos en el cementerio, en su muro y en su interior, los cuerpos eran quemados y posteriormente enterrados en la fosa común que allí se encuentra. Muchos familiares se acercaban a ver si podían ver sus cuerpos y así saber si habían muerto o no.

Como es habitual, los asesinados en estas matanzas no tienen nombre ni apellidos, no están inscritos en ninguna parte por lo que no se sabe cuántos murieron. El periodista norteamericano Jay Allen del Chicago Tribune que entró en Badajoz poco después, dijo que hubo 1.800 ejecuciones en las primeras doce horas y oyó decir a oficiales rebeldes que había habido 4.000 ejecuciones en total.

Durante días fueron masacrando a gente sin ningún motivo aparente, las calles estaban rojas de sangre coagulada y los cadáveres permanecían en la calle para escarmiento y porque los encargados de llevárselos no podían llevar el ritmo de los asesinos. Las características del terror fascista, aparte de una especial perversidad y crueldad rayanas en la necrofilia, se relaciona con sus objetivos. 

El fascismo convirtió el terror y la muerte en espectáculo como único modo de que su mensaje llegara a toda la sociedad. El terror fascista requirió el concurso de todas las instancias de poder y, al mismo tiempo, exigió el silenciamiento y la eliminación de toda discrepancia sobre sus procedimientos. 

El escaso apoyo social que disfrutaron los golpistas en el sur exigía un derroche de violencia del que otros regímenes fascistas con mayor base pudieron prescindir. Mientras unos desaparecían, otros eran obligados a presenciar hechos absolutamente insoportables. 

Una vida cotidiana en la que al salir de su casa cualquiera podía encontrarse con un camión cargado de los cadáveres de sus propios vecinos, cruzarse con quienes van mostrando orejas humanas colgadas de un junco, ver a un grupo de hombres jugando a pasarse una cabeza humana como si se tratara de un balón, presenciar los frecuentes desfiles de las mujeres rapadas y purgadas, asistir al arrastre por caballos de varias personas recién asesinadas en la plaza del pueblo o enterarse de que los cadáveres de algunas vecinas, violadas y asesinadas, han aparecido en algún lugar cercano al pueblo. 

Fue la materialización de un nuevo modo de vida creado específicamente para seres considerados inferiores y carentes de todo derecho. Esta fue la contribución española al fascismo europeo.

Y todo esto con la presencia de la prensa. Había cinco corresponsales extranjeros en Badajoz que divulgaron los horrores vividos, uno de ellos tuvo que ser internado en un manicomio y seguir un tratamiento psiquiátrico. No pudo soportar lo que vio.

Fue una matanza fotografiada y explicada al mundo. Los sublevados se dieron cuenta del error y fabricaron noticias falsas donde se negaban todos los sucesos. Pero no se pudieron negar la evidencia. Y más cuando Yagüe había respondido personalmente ante la Historia por lo menos dos veces de la gran responsabilidad que le incumbe.

La primera, fue cuando el corresponsal portugués, Mario Neves le preguntó si había habido dos mil ejecuciones y dijo que no creía que fueran tantas. La segunda fue cuando el periodista John T. Whitaker, alarmado por lo que le contaba su colega y amigo Jay Allen, se presentó ante Yagüe y le preguntó si era verdad que habían sido asesinados varios miles de personas. Y el teniente coronel Yagüe respondió sonriendo:

«Naturalmente que los hemos matado. ¿Qué suponía usted? ¿Iba a llevar 4.000 prisioneros rojos con mi columna, teniendo que avanzar contra reloj? ¿0 iba a dejarlos en mi retaguardia para que Badajoz fuera rojo otra vez? «

Yagüe nunca se arrepintió de lo ocurrido en Badajoz; es más se vanagloriaba de ello. Al periodista francés Jacques Berthet le dijo: » Es una espléndida victoria. Antes de avanzar de nuevo y ayudados por falangistas vamos a acabar de limpiar Extremadura”. Ahí se aprecia el carácter inhumano de Yagüe. Y siguió matando hasta «limpiar» Extremadura de rojos. Por eso a las cuatro de la tarde del 14 de agosto de 1936, hace ahora 80 años, las campanas de la torre tocaron a agonía.


Extracto del famoso artículo de Jay Allen sobre los sucesos de Badajoz:
«Slaughter of 4,000 at Badajoz, City of horrors»
"Esta es la historia más dolorosa que me ha tocado escribir. La escribo a las cuatro de la madrugada, enfermo de cuerpo y alma, en el hediondo patio de la Pensión Central, en una de las tortuosas calles blancas de esta empinada ciudad fortificada. Nunca más encontraré la Pensión Central y nunca querré hacerlo. Vengo de Badajoz, a algunas millas de aquí, en España. Subí a la azotea para mirar atrás. Vi fuego. Están quemando cuerpos. Cuatro mil hombres y mujeres han muerto en Badajoz desde que la legión y los moros del rebelde Francisco Franco treparan por encima de los cuerpos de sus propios muertos para escalar las murallas tantas veces empapadas de sangre. Intenté dormir. Pero no se puede dormir en una sucia e incómoda cama en una habitación que está a una temperatura similar a la de un baño turco, donde los mosquitos y los chinches te atormentan igual que los recuerdos de lo que has visto, con el olor a sangre en tu propio cabello y una mujer sollozando en la habitación de al lado"
"Miles fueron asesinados sanguinariamente después de la caída de la ciudad (.) desde entonces de 50 a 100 personas eran ejecutadas cada día. Los moros y legionarios están saqueando. Pero lo más negro de todo: la "policía internacional" portuguesa está devolviendo gran número de gente y cientos de refugiados republicanos hacia una muerte certera por las descargas de las cuadrillas rebeldes (.) Aquí [en la plaza de la catedral] ayer hubo un ceremonial y simbólico tiroteo. Siete líderes republicanos del Frente Popular fueron fusilados ante 3.000 personas (.) Todas las demás tiendas parecían haber sido destruidas. Los conquistadores saquearon según llegaron. Toda esta semana los portugueses han comprado relojes y joyería en Badajoz prácticamente por nada (.) los que buscaron refugio en la torre de Espantaperros [torre medieval de Badajoz] fueron quemados y fusilados."

"De pronto vimos a dos falangistas detener a un muchacho vestido con ropa de trabajo. Mientras le agarran, un tercero le echa atrás la camisa; descubriendo su hombro derecho se podían ver las señales negras y azules de la culata del rifle. Aún después de una semana se sigue viendo. El informe era desfavorable. A la plaza de toros fui con él. Fuimos entre vallas al ruedo en cuestión (.) Esta noche llegará el pienso para el "show" de mañana. Filas de hombres, brazos en aire. Eran jóvenes, en su mayoría campesinos, mecánicos con monos. Están en capilla. A las cuatro de la mañana les vuelven a llevar al ruedo por la puerta por donde se inicia el "paseíllo". Hay ametralladoras esperándoles. Después de la primera noche se creía que la sangre llegaba a un palmo por encima del suelo. No lo dudo, 1800 hombres- había mujeres también- fueron abatidos allí en doce horas. Hay más sangre de la que uno pueda imaginar en 1800 cuerpos."

"Volvimos al pueblo pasando por la magnífica escuela e instituto sanitario de la República. Los hombres que los construyeron están muertos, fusilados como 'negros' porque trataron de defenderlos. Pasamos una esquina, 'hasta ayer había aquí un gran charco de sangre renegrida', dijeron mis amigos. 'Todos los militares leales a la República fueron ejecutados aquí, y sus cuerpos se dejaron durante días a modo de ejemplo'. Les dijeron que salieran, así pues, dejaron sus casas precipitadamente para felicitar a los conquistadores y fueron fusilados allí mismo, y sus casas saqueadas. Los moros no tenían favoritos."
Chicago Tribune, 30 de agosto de 1936

[+ Información - publico.es

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jueves, 24 de octubre de 2019

Españoles... Franco sale del Valle de los Caídos



A las 14.10 minutos del 23 de noviembre de 1975, cuatro operarios hicieron descender con cuerdas el ataúd de madera con los restos mortales de Francisco Franco en la tumba habilitada al efecto en el presbiterio de la basílica del Valle de los Caídos.

A las 10.30 horas del 24 de octubre de 2019 se repetirá a la inversa la escena: una cuadrilla de trabajadores retirará la losa de granito de 1.500 kilos que cubre el sepulcro y sacará a la superficie el féretro con el cuerpo embalsamado del dictador para su traslado al cementerio madrileño de Mingorrubio-El Pardo. [+ Información

EXHUMACIÓN DE FRANCO



Desaparecidos y pueblos que honran al dictador: la "anomalía" de España 

El general Francisco Franco, en el frente durante la Guerra Civil española, en una imagen sin datar

Pueblos con nombre en honor del dictador, más de cien mil desaparecidos: la "anomalía" histórica en España, con heridas aún abiertas desde la guerra civil y el franquismo, volverá a relucir con la exhumación el jueves de Francisco Franco de su faraónico mausoleo.

"Obviamente, hay heridas abiertas a nivel social, cuando hay más de cien mil desaparecidos en cunetas y fosas comunes, que hacen de España el segundo país con mayor número de desaparecidos" después de Camboya, señala a la AFP Alejandro Quiroga, historiador de la universidad de Newcastle.

El símbolo más evidente de un país aún pendiente de una reflexión a fondo de su historia reciente es el Valle de los Caídos, un gigantesco complejo a 50 km de Madrid donde fue enterrado Franco a su muerte en 1975, tras gobernar España con mano de hierro desde 1939.

Tener este monumento, sin comparación en otros países que fueron dirigidos por regímenes totalitarios como Portugal, Italia o Alemania, convierte a España en la "gran anomalía de Europa Occidental", estima el catedrático de Historia Contemporánea de la universidad de Zaragoza, Julián Casanova.


El gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) exhumará el jueves los restos del dictador del mausoleo, construido en parte por el trabajo forzado de derrotados en la guerra civil (1936-1939) y donde nostálgicos seguían exaltándolo y celebrándole misas.

Será un "paso" en la normalización de España, coinciden los historiadores, en un país que tras cuarenta años de democracia sigue teniendo pueblos que honran al dictador (Alberche del Caudillo, Llanos del Caudillo...) y calles con nombres de destacados personajes franquistas.

- Causas de la excepcionalidad -

¿A qué se debe la excepcionalidad española?

Primero, al hecho de que, a diferencia de personajes como Adolf Hitler o Benito Mussolini, Franco sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, en la cual no participó, y falleció varias décadas después, en el poder.

A su muerte, los líderes políticos pactaron una transición a la democracia que "mantuvo élites políticas, sociales y económicas del franquismo (...) y mantuvo de un modo implícito la idea de que el pasado franquista no fuese motivo de confrontación política", explica Alejandro Quiroga.

Gracias a esto, sectores de "la alta administración del Estado y la judicatura mantuvieron un perfil muy conservador durante una parte muy importante de la democracia", acota Marc Gil, historiador de la universitat Oberta de Catalunya.
  • No es sino en 2007 cuando el Parlamento español aprueba, bajo un gobierno del PSOE, la Ley de Memoria Histórica, que llama al Estado a colaborar en la búsqueda y exhumación de desaparecidos y a retirar cualquier símbolo que exalte al franquismo.
Pero su aplicación ha sido obstaculizada por la derecha, y la muestra más patente de ello es que en muchos casos las asociaciones que buscan desaparecidos "han picado piedra en la más absoluta solitud", dice Marc Gil.

- División política -


La reflexión sobre el pasado reciente se ha dificultado también por la división política, con una izquierda bastante cohesionada a favor de reparar a los vencidos en la guerra civil y los represaliados durante la dictadura, y una derecha que los acusa de querer reabrir heridas del pasado.

No voy a gastar "un solo minuto en hablar de lo que pasó en España hace 50 años y de una historia felizmente superada", zanjó el lunes Pablo Casado, el líder del Partido Popular (PP, derecha conservadora), fundado por exministros de Franco.

El antecesor de Casado, Mariano Rajoy, se jactaba de decir que durante su gobierno (2011-2018) no se gastó ni un euro en aplicar la Ley de Memoria Histórica, cuya aprobación su partido no apoyó.

"Cuando se habla de Franco y la historia, el PP asume una actitud que no tiene que ver con la de un partido democrático, es una gran excepcionalidad en Europa", opina Julián Casanova.

Más tajante ha sido la ultraderecha de Vox, que luego de irrumpir en el Congreso español en abril pasado podría escalar al tercer o cuarto lugar, según sondeos, en las legislativas del 10 de noviembre.

La exhumación de Franco "es una profanación contra la voluntad de la familia", repudió su líder, Santiago Abascal.

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